Arte Acadio
La zona mediterránea que pasaba por Mesopotamia y Siria y, que tenía las características así como el legado de los asirios, quedó relegada a un segundo plano con la conquista de los acadios o semitas. Con este nuevo gobierno y las transformaciones llevadas a cabo no sólo en las ciudades, la lengua o la política se podría pensar que el arte sería otro de los grandes ejes transformadores pero, sin embargo, el arte acadio se mantuvo (por expreso deseo de sus gobernantes) como una continuación del sumerio.
De
nuevo, y como ya sucedía en el arte sumerio, las deidades así como las luchas
territoriales se sitúan en el foco de las obras, en su gran mayoría, arquitectónicas
de este momento. La Estela de Naram- Sin es un ejemplo de este tipo de arte
acadio.
El
resto de la escena será una representación de los vencedores y vencidos sobre la
que pesa una suma importancia de los dos símbolos astrales (situados la parte
superior de este bloque de arenisca rosada). La aparición de dioses y
divinidades será una de las grandes diferencias con el arte sumerio.
Los
cilindros de arcilla, propios para la grabación de textos así como de representaciones
e imágenes serán fundamentales en este periodo. El Cilindro de la Tentación es
un ejemplo de este tipo de arte que, además pone de manifiesto la representación
no sólo de la comunidad sino, también de la religión. La imagen de una mujer y
un hombre separados por el eje simétrico del árbol de la vida[2].
[1]
Universidad
de Sevilla., (2020). Historia del Arte. Disponible en: https://www.historiadelarte.us/arte-mesopotamico-primitivo/el-arte-acadio/
[2]
[2]
Universidad
de Sevilla., (2020). El arte mesopotámico primitivo. Disponible en: https://www.historiadelarte.us/mesopotamia%20primitiva/arte-acadio.html
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